Imparable: Así es el crecimiento de las energías renovables en el mundo

Según las últimas estadísticas hechas públicas por IRENA (Agencia Internacional de Energías Renovables), el 2017 representó un crecimiento sustancial cercano al 10% en lo que se respecta al año anterior en lo que a la generación de energías renovables supone.

Es decir, que el año pasado se produjo un 10% más de energía que el año 2016, lo cual no deja de ser una excelente noticia, ya que el mundo parece haber migrado hacia una necesidad de cambiar la forma en que producimos la energía que nuestras ciudades demandan.

Importante en países desarrollados

Más que países desarrollados, los países que lideran el mundo económicamente (Estados Unidos y China) son los que mayor responsabilidad tienen en cuanto a la generación de energías renovables, y la eliminación de dependencias de energías a base de contaminantes.

Una de las mayores apuestas es la de China, que construirá parques solares gigantescos, y además está proyectando construir ciudades satélite totalmente autosuficientes con energías renovables, a fin de que se disminuya en torno a un 20% anual la contaminación ambiental.

A su vez, medidas políticas tomadas por este gobierno significarían un descenso en las cifras de contaminación, ya que China estaría dispuesta a cerrar indefinidamente muchas de sus fábricas con tal de no contaminar más al medio ambiente. Esto, sin que repercuta en su economía (hoy, la más grande del planeta).

La energía fotovoltaica

La energía producida por el sol es la mejor para producir energía renovable para nuestros hogares y para las fábricas. Los países que lideran el listado de IRENA lo tienen claro, y por eso la mayor cantidad de proyectos de energías renovables van encaminados en estos parques de energía solar.

Salvo algunos casos excepcionales, como los países nórdicos, donde la energías renovables son producidas gracias a la actividad volcánica, la energía fotovoltaica representa también una opción para los países en vías de desarrollo, que no poseen la infraestructura ni los presupuestos para embarcarse en proyectos más ambiciosos, pero que sí están preocupados por los efectos del calentamiento global.

Y es que, paradójicamente, el calentamiento global afecta más a los países que menos contribuyen a dañar la capa de ozono (como Fiji, Cuba o Puerto Rico, por ejemplo). Pero, sabemos bien, es apenas una batalla ganada dentro de una guerra que aún luce interminable.

El tiempo le dará la razón al que haga las cosas bien. Y vamos por buen camino.